Inteligencia artificial y honorarios: por qué los despachos deben explicar su repercusión en el precio
Hervé Ekué, socio director global de A&O Shearman, defiende un modelo de crecimiento centrado en la rentabilidad y no solo en la facturación, y advierte de que los despachos deben ser capaces de explicar a sus clientes qué beneficios aporta la inteligencia artificial y cómo repercute en el precio de los servicios jurídicos.
Dos años después de la fusión entre la británica Allen & Overy y la estadounidense Shearman, A&O Shearman cerró su segundo ejercicio con unos ingresos de 3.700 millones de dólares, en línea con el año anterior, pero elevó un 14% su beneficio antes de impuestos, hasta 1.600 millones de dólares. Para su socio director global, esta evolución no es casual: la estrategia de la firma prioriza las operaciones de mayor complejidad y valor añadido frente al simple volumen de facturación.
Tres pilares para la inteligencia artificial
La apuesta tecnológica de la firma se apoya en tres líneas de trabajo: desarrollar herramientas propias de uso interno que después puedan comercializarse o licenciarse a los clientes, asesorar sobre la regulación y las disputas vinculadas a la inteligencia artificial, y avanzar en su adopción interna del día a día.
La eficiencia de la IA obliga a repensar el precio de los servicios legales
«Debemos ser capaces de explicar a los clientes los beneficios de la IA y su repercusión en el precio», resume Ekué. La firma necesita conocer el impacto real de estas herramientas en su negocio para trasladarlo de forma creíble a los clientes, un ejercicio complicado porque desde hace años buena parte de los profesionales ya trabaja con apoyo de la inteligencia artificial en su día a día.
Al mismo tiempo, el aumento de la eficiencia está desplazando dónde reside el valor añadido del trabajo de un abogado. Aunque la IA permite abaratar tareas más técnicas y repetitivas, como la revisión documental en una operación societaria, el profesional puede centrar su tiempo en la parte más estratégica del asesoramiento, donde cobran mayor peso el criterio, la experiencia y la capacidad de interpretar la información en el caso concreto del cliente.
Otro modelo: la nueva boutique ipseLaw
La misma edición recoge el lanzamiento de ipseLaw, la firma especializada en reestructuraciones, insolvencias y litigación fundada por Santiago Hurtado y Javier Royo tras su salida de Dentons. Sus fundadores combinan un modelo alejado de la estructura de los grandes despachos con un uso responsable de la IA generativa: la tecnología, explican, no sustituye el juicio del abogado, sino que lo somete a un contraste más amplio de alternativas antes de recomendar una solución al cliente.
En Abogados Badajoz compartimos esa misma idea de fondo: la tecnología debe ayudar a trabajar con más criterio, no sustituirlo, y el cliente tiene derecho a conocer con claridad el alcance del servicio y el presupuesto antes de que se inicie cualquier actuación.
Fuente: Expansión, sección Jurídico (edición del 15 de septiembre de 2026), entrevista a Hervé Ekué, socio director global de A&O Shearman: «Debemos ser capaces de explicar a los clientes los beneficios de la IA y su repercusión en el precio». Resumen elaborado por Abogados Badajoz a partir de dicha publicación.
